Para garantizar los más altos niveles de seguridad pasiva para su autobús 100% eléctrico Attivi Integral, Marcopolo realizó, de forma inédita en Brasil, el primer test de choque trasero de un autobús eléctrico.
El resultado demostró que la estructura del modelo ofrece una resistencia a impactos superior a la requerida por las normas vigentes. Las baterías no se dañaron y no se mostró riesgo para los ocupantes del vehículo.
Los autobuses eléctricos se utilizan principalmente en el tráfico urbano y las baterías se instalan normalmente en la parte trasera del vehículo. Como hay una mayor incidencia de accidentes por alcance en el tráfico urbano, la ingeniería de Marcopolo desarrolló una estructura interna que absorbe la energía del impacto y garantiza la inviolabilidad del paquete de baterías.
“Decidimos realizar la primera prueba de choque trasero en un autobús eléctrico por varias razones. Queríamos ofrecer los más altos estándares de seguridad en el Attivi Integral, tanto para los pasajeros como para los operadores, porque hay mayor incidencia de colisiones traseras en el tráfico urbano”, explicó Luciano Resner, director de Ingeniería de Marcopolo.

Resistencia superior
Según el ejecutivo, la ingeniería de Marcopolo trabajó en el desarrollo, a través de simulación por computadora, de una estructura para la parte trasera del Attivi Integral que fuera resistente a impactos traseros sin que su deformación afectara el paquete de baterías.
El autobús Attivi Integral 100% eléctrico es un modelo que puede tener hasta 13.000 mm de longitud total, cuenta con chasis Low Entry, equipado con un motor eléctrico con una potencia máxima de 350 kW y un par de 3.300 Nm.
Las baterías CATL tienen capacidad de 396 kWh y autonomía entre 250 y 280 km (según condiciones de uso).




