La armadora sueca desarrolló el concepto NXT, la visión de Scania de lo que podría ser el futuro del transporte en las ciudades en el 2030. Es un vehículo eléctrico autónomo de ocho metros de largo que puede cambiar de forma, es decir, pasar de un autobús a un camión de distribución o recolector de basura.

El proyecto que llevó dos años de desarrollo tiene capacidad para 20 pasajeros sentados y 55 en total. Sin un área del conductor, todo el interior se puede usar para transportar a usuarios. El cuerpo del autobús consta de un solo módulo de material compuesto, que reduce el peso total del vehículo a menos de ocho toneladas.

Su concepto modular de manejo separado que controlan y dirigen el vehículo, implementa módulos funcionales que pueden usarse para diferentes aplicaciones.

La energía se almacena en la unidad de la batería de cada módulo funcional, lo que significa que, al pasar de una aplicación a otra, cada sección puede retirarse y reemplazarse por otro con una batería completamente cargada.

Asimismo, las baterías de celda cilíndrica, disponibles comercialmente, se colocan debajo del piso del autobús y tienen una capacidad total de 162 kWh. Combinadas con el bajo peso del vehículo, las simulaciones muestran que el vehículo puede alcanzar un rango de alrededor de 245 kilómetros.

“Normalmente las baterías se colocan en el techo o en el compartimiento del motor. En su lugar, hacemos un buen uso de lo que de otro modo sería un espacio muerto», dijo Linus Ährlig, gerente técnico de proyectos NXT de Scania.

Para mayor potencia, el techo del concepto fue equipado con un número limitado de paneles solares. Si todo el techo de 20 m2 está cubierto con paneles solares, esto tiene el potencial de generar casi 3 kW de potencia adicional.

“Gracias a los motores de cubo y las ruedas totalmente dirigidas, el autobús vehículo es ágil en las calles de la ciudad. Con el modo de dirección de cangrejo, las ruedas delanteras y traseras giran en la misma dirección, ya que permite que la unidad se alinee perfectamente con el pavimento para facilitar la entrada y salida de los pasajeros”, destacó.

Vista 360 grados

El vehículo autónomo está equipado con sistemas de sensores integrados de para conducir y detectar el tráfico. Las cámaras en la parte frontal, posterior y laterales se complementan con radar y lidar: detección de luz y sistemas de alcance.

«Este sistema de sensor integrado permite al vehículo escanear todo el entorno y obtener una vista de 360 grados. Actualmente, los autobuses pueden no alcanzar la capacidad de procesamiento humano, pero en el futuro serán superiores a lo que los humanos pueden lograr simplemente porque tendrán acceso a mucha más información y la capacidad de procesar esta gran cantidad de datos», explicó Michael Bedell, diseñador de transporte de la marca.

También, cuenta con otras tecnologías como sistema de alerta para peatones o ciclistas del entorno.