World Resources Institute (WRI) México y organizaciones de la sociedad civil convocaron a los aspirantes a la gubernatura del Estado de México a comprometerse públicamente para que quien gane ponga en acción políticas efectivas que mejoren el transporte público para los mexiquenses.
Las organizaciones presentaron un diagnóstico y ejemplos de que «Moverse duele», en el Estado de México ya que los traslados de casa al trabajo son odiseas de más de horas con diversas transferencias o enfrentar ese mismo tiempo en automóvil; el 92% de los usuarios consideran inseguro el transporte; 65% de las mujeres han sido víctima de violencia y sólo en Ecatepec se reportaron 1,455 asaltos en transporte público en 2015.
El parque vehicular del Estado de México ha crecido más del 300% en la última década y registra actualmente cerca de cinco millones de automóviles, además que el 80% del financiamiento estatal se destina a infraestructura para autos privados y el 20% restante al transporte público y tampoco ha impulsado sistemas integrados público-privados (BRT). Integración del transporte a los grandes proyectos, por ejemplo, la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México y el Tren Interurbano de Toluca, carecen de proyectos de interconexión de transporte, indica el diagnóstico.
Adriana Lobo, directora general de WRI México, destacó las líneas de acción para el periodo 2017-2023 que la sociedad civil propone a los candidatos con base en estudios que se remontan a 2011.
Cambio radical en la calidad del transporte público. Un sistema integrado de forma física, tarifaria y operacional; modernizar los centros de transferencia modal; ampliar cobertura y establecer infraestructura y servicios que favorezcan la accesibilidad. Tarjeta única de pago.
Modelo que favorezca a creación de empresas formales de transporte para garantizar vehículos de calidad
Mejorar infraestructura en corredores de alta siniestralidad; impulsar estándares de diseño vial y de calles para favorecer la visibilidad. Dar orden y desarrollar estrategias de seguridad permanentes.
Adoptar programas Visión Cero y Aire Limpio e impulsar mejor tecnología en los vehículos de transporte público. Evolucionar la verificación vehicular, establecer un modelo financiero para los verificentros e incrementar la vigilancia en sus operaciones para que se cumplan las Normas
Impulsar ciudades densas, compactas y conectadas de manera más institucional y estratégica. 
Financiamiento. Impuestos verdes como la tenencia y que sean fuente de financiamiento para el transporte público; esquemas público-privado como los BRT.
Cambiar marco institucional con mecanismos de coordinación federal, estatal, municipal y de la sociedad civil; instituciones fuertes y capacitadas.
Los participantes, representados por Óscar Díaz, del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO); Fernando Baranda, Instituto de Políticas para el Transporte y Desarrollo (ITDP); y Carlos Mendieta de la Fundación Tláloc, enfatizaron que, aunque el reto es grande también es impostergable.