El primer punto antes de electrificar una flota es plantearse si la operación está lista para dar este paso, advierte Anel Hernández Serrano, Directora de Marca de BYD Trucks México.
Las variables ruta, kilometraje, tipo de carga, tiempos de operación, infraestructura energética y costos son clave para identificar en qué aspectos la electrificación puede generar valor y construir un caso de negocio antes de escalar.
Cómo determinar la viabilidad operativa y financiera de un proyecto de electrificación
La electrificación es un ecosistema en el que vehículo, tecnología, infraestructura energética, operación y servicio deben analizarse de manera conjunta.
La experiencia de BYD en el desarrollo de soluciones de movilidad eléctrica permite abordar estos proyectos más allá de la unidad. Lo anterior, considerando las condiciones necesarias para su integración en operaciones reales.
“La electromovilidad no debería iniciar con una cotización, sino con un diagnóstico. Antes de elegir una unidad necesitamos entender la operación que deberá realizar: sus rutas, kilometraje, carga, tiempos y necesidades energéticas. Cuando partimos de datos reales podemos identificar dónde la electrificación tiene sentido y construir una estrategia alineada con las necesidades y objetivos de cada negocio”, señaló Anel Hernández Serrano, Directora de Marca de BYD Trucks México.
Del precio del vehículo al costo de la operación
La electrificación del transporte de carga va rápidamente a nivel global. De acuerdo con el Global EV Outlook 2026 de la Agencia Internacional de Energía (IEA), las ventas mundiales de camiones eléctricos se duplicaron en 2025 respecto a 2024. Esto es, superaron las 400,000 unidades y alcanzaron alrededor del 9% de las ventas globales de camiones.
En este contexto, el Costo Total de Propiedad (TCO) es una de las variables centrales para evaluar la viabilidad económica de la electrificación.
El Análisis del International Council on Clean Transportation (ICCT) muestra que el TCO puede variar significativamente según factores como:
- La utilización de los vehículos
- El dimensionamiento de las baterías.
- Las estrategias de carga
- Costos de infraestructura.
Esto refuerza la importancia de analizar cada operación de manera individual: no basta con comparar el precio de adquisición.
Anel Hernández explicó que es necesario considerar consumo energético, utilización, infraestructura de carga, mantenimiento, disponibilidad y características de las rutas.
El precio y la autonomía siguen siendo relevantes, pero ahora conviven con variables como costo por kilómetro, consumo energético, infraestructura de carga, disponibilidad operativa, mantenimiento y comportamiento en rutas reales.
Decisión tecnológica o de sostenibilidad; decisión de negocio.
Ahora bien, un proyecto piloto puede permitir validar el desempeño bajo condiciones reales y medir variables como autonomía por ruta, consumo energético, tiempos de recarga, disponibilidad y costos operativos.
Comentó que con esa información se contrastan las proyecciones con el comportamiento real de la unidad, identificar ajustes y construir evidencia antes de ampliar la inversión.
Una primera implementación deja entonces de ser únicamente una prueba tecnológica y se convierte en una herramienta para construir el caso de negocio de una posible electrificación a mayor escala.
“El reto ya no es solamente demostrar que un camión eléctrico puede operar. El reto es identificar dónde puede generar valor y construir las condiciones para escalarlo. Ahí es donde los datos de la propia operación se convierten en una herramienta de decisión”, concluyó Hernández.
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