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Cómo decidir cuándo renovar un vehículo de carga

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En México, la flota circulante de vehículos pesados tiene cerca de 19 años de antigüedad, lo cual permite dimensionar el reto de renovar el parque vehicular nacional.

Para Julio César Romero, director comercial de ELAM-FAW Trucks, la antigüedad es una alerta, no un diagnóstico.

“Una unidad puede tener varios años y conservar un desempeño adecuado porque ha recibido el mantenimiento correcto; otra puede seguir circulando y ya no ser rentable.

Para saber que unidades deben entrar a un programa de sustitución hay que realizar un análisis bajo condiciones equivalentes del mantenimiento y el consumo por kilómetro, junto con la carga, la ruta, la frecuencia de las reparaciones y el tiempo fuera de operación.

Solo así se puede saber si el rendimiento realmente se está deteriorando”, señaló Romero.

Evaluaciones clave

El mantenimiento preventivo sigue siendo una de las herramientas más importantes para prolongar la vida útil y conservar la disponibilidad de un vehículo.

El punto crítico aparece cuando aumentan las reparaciones correctivas, se repiten las fallas y las interrupciones comienzan a afectar la programación de los viajes. En ese momento, la factura del taller muestra sólo una parte del problema.

Una evaluación completa debe incorporar los ingresos que la unidad dejó de generar mientras estuvo detenida, los viajes que tuvieron que reasignarse, la contratación de capacidad adicional y las posibles afectaciones en las entregas.

“A veces una reparación parece menos costosa que asumir el financiamiento de una unidad nueva, pero falta calcular lo que ocurre mientras el camión está parado. Si deja de realizar viajes, obliga a mover otras unidades o afecta una entrega, el costo real es mayor al importe de la reparación”, indicó Romero.

Esto no significa que todas las unidades antiguas deban sustituirse ni que la compra de un vehículo nuevo sea conveniente para cualquier operación. La decisión depende del kilometraje anual, el tipo de carga, las rutas, el consumo, la disponibilidad requerida y las condiciones financieras de cada empresa.

Comparar costos

Antes de renovar, las empresas necesitan contrastar dos escenarios: cuánto costará conservar la unidad durante los siguientes años y cuánto implicará sustituirla.

La comparación debe incorporar mantenimiento, combustible, refacciones, seguros, financiamiento, disponibilidad, vida útil y valor residual.

“La decisión no puede reducirse al precio de compra o al monto de la mensualidad. Una unidad económica que no corresponde a la carga, la ruta o el kilometraje de la empresa puede resultar más costosa durante su operación.

De la misma manera, conservar un vehículo para evitar una inversión puede afectar la rentabilidad si las fallas y los periodos detenidos siguen creciendo”, agregó.

Una ventaja es que los camiones nuevos incorporan tecnología, sistemas de seguridad y herramientas de seguimiento que dan mayor visibilidad sobre lo que sucede en la operación.

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