Gracias a una robusta red de plantas de manufactura y ensamble distribuidas estratégicamente en el mundo, Isuzu Motors responde con agilidad a la creciente demanda de vehículos comerciales y fortalece el compromiso de la marca con la innovación, la calidad y la satisfacción del cliente.
Cada año, la armadora japonesa produce más de 600,000 vehículos alrededor del mundo, incluyendo camiones pesados, camiones ligeros, autobuses y SUVs. Esta capacidad está respaldada por décadas de experiencia y consolida a Isuzu como referente en la industria automotriz global.
En la planta ubicada en San Martín Obispo, Estado de México, se ensamblan los modelos ELF 600, FORWARD 800, FORWARD 1100 y FORWARD 1400. Desde 2009, Isuzu ha ensamblado más de 13,600 vehículos, reafirmando su apuesta por la producción local y el abastecimiento del mercado nacional.
Próximamente en Estados Unidos (Greenville County, Carolina del Sur) se fabricarán 50,000 unidades anuales, principalmente modelos eléctricos y de combustión interna para el mercado estadounidense.
En Japón, en su fábrica de Fujisawa (Kanagawa) se producen vehículos comerciales ligeros y pesados, incluyendo el camión pesado Giga y el camión ligero ELF, destinados tanto al mercado japonés como a la exportación.
Por otro lado, la planta de Tochigi está especializada en la fabricación de motores a diésel que impulsan diversos modelos ISUZU a nivel mundial.
Expansión en Asia
En Tailandia (Samut Prakan y Chachoengsao) se encuentran las fábricas responsables de la producción de la pickup D-Max y la SUV MU-X, modelos de proyección internacional exportados a mercados clave como América del Norte, América Latina y Australia.
La planta dedicada a la fabricación de la D-Max V-Cross y la MU-X, tanto para consumo local como para exportación, se encuentra en la India (Sri City, Andhra Pradesh).
Por otro lado, en Sudáfrica (Port Elizabeth) se ensambla el modelo N-Series (camiones ligeros), diseñado para satisfacer las necesidades del mercado local y regional.
La filosofía de manufactura de Isuzu se apoya en pilares sólidos: sistemas de gestión de calidad certificados como ISO 9001, la filosofía japonesa kaizen de mejora continua, tecnología de punta y procesos automatizados que garantizan precisión en cada etapa de producción. A ello se suma una visión sostenible y un firme compromiso con la seguridad laboral.






