De acuerdo con el Centro de Estudios Económicos de la Industria de la Construcción,  México en materia competitividad en la calidad de su infraestructura en 2017 ocupó el lugar 57 a nivel global, descendiendo cinco peldaños en 2018, al situarse en el sitio 62.

En cuanto a calidad de infraestructura carretera, según el análisis, nuestro país tuvo un comportamiento positivo al pasar del número 58 en 2017 al 52 en 2018

Referente al comportamiento de la inversión dentro del PIB, entre 2002 y 2009 hubo un crecimiento constante en infraestructura, llegando a tasas del 5.5%, posteriormente empezó a decaer.

“A partir de ahí llevamos ocho años consecutivos a la baja, alcanzando niveles de 2.5% para 2017, y se prevé que en 2019 se cerrará en 2.7%; en 2020 el cálculo es de 2.9%, lo cual nos sigue teniendo abajo del índice que deberíamos de tener,” aseguró Carlos Quijano, catedrático del Tecnológico de Monterrey, durante su participación en el 5to Congreso Internacional de la Asociación de Grúas, Equipos y Dispositivos Industriales (AGEDI).

Señaló que las economías desarrolladas invierten entre el 7% y 9% del PIB en infraestructura anualmente, aproximadamente tres veces más de lo que México invierte en el rubro.

En Latinoamérica, advirtió, se invierte en promedio el 5% del PIB en infraestructura; México inyecta menos del 3 por ciento.

Dijo que en 2019, la inversión pública y privada en México se quedó a la espera de inyectar presupuesto en proyectos para la liberación de recursos, “lo que no ayudó a detonar el movimiento económico”.

Ante ese esenario, el Centro de Estudios Económicos de la Industria de la Construcción, estima que entre 2018 y 2030 en México debería de haber una inversión en infraestructura cercana a los 74 mil millones de dólares, la cual
se dividiría en una parte mayoritaria para el sector energético, integrado por hidrocarburos, energía y combustibles alternos, con más de la tercera parte, es decir, 31 mil millones de dólares.

Apuntó que este es el motor que puede detonar la economía mexicana y las economías de escala regional. “No obstante, este año, al estar México en un proceso de redefinición, no se abrió la cartera y, por tanto, se frenaron algunos proyectos”.

Finalmente, el especialista confió en que el siguiente año se pongan en marcha los proyectos planteados y se incrementen los niveles de infraestructura del país.