El fabricante de vehículos pesados, Navistar, anunció que a partir de este lunes 23 de marzo del 2020, ante los impactos generados por el COVID-19, se pararon las actividades de su planta de camiones de Springfield, Ohio, Estados Unidos.

Dicha suspensión, señaló la armadora, será durante dos semanas en respuesta a interrupciones en la cadena de suministro de Navistar, a consecuencia de la evolución de la pandemia.

Adicionalmente, informó que también retiró su orientación financiera e industrial previamente anunciada para el año fiscal que finaliza el 31 de octubre de 2020.

El pasado cuatro de marzo de 2020, la compañía dio a conocer su orientación financiera e industrial de 2020, por lo que podría requerirse de una revisión, dependiendo de cualquier cambio en las operaciones debido al COVID-19.

Navistar precisó que  no puede predecir si habrá más interrupciones por los cambios rápidos del entorno a medida que la pandemia continúa evolucionando. La compañía cree que sus resultados financieros futuros se verán afectados, pero en este momento la magnitud de esos impactos es incierta.

Al 31 de enero de este año, la compañía declaró que tenía mil millones de dólares en efectivo consolidado, e informó que sus operaciones de servicios financieros tenían cntaban con una capacidad disponible bajo su línea de crédito bancario rotativo de 748 millones de dólares, así como acceso a otras fuentes de financiamiento en Estados Unidos y México.