La Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) encontró “cientos de presuntas irregularidades” de la administración pasada y faltan alrededor de 482 observaciones por atender, las cuales se han remitido a instancias como la Secretaría de la Función Pública, la Auditoría Superior de la Federación y al Órgano Interno de Control de la dependencia.

El titular de la SCT, Javier Jiménez Espriú, mencionó un caso en el que Caminos y Puentes Federales  (Capufe) se detectaron irregularidades en el otorgamiento de licitaciones. Ahora, se hizo una reestructura total del organismo y ahora opera de una forma eficiente y correcta, dijo el funcionario.

En conferencia de prensa, comentó que durante este año, de las aproximadamente 300 licitaciones lanzadas por Capufe, no se abrió ni un sólo contrato por asignación directa como ocurría antes.

En el caso del Tren México-Toluca se encontraron sobrecostos, adquisiciones innecesarias y se hizo una estructura para tren de alta velocidad cuando no lo es.  Asimismo, se detectaron irregularidades en la construcción del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México y en la concesión del Viaducto Bicentenario a OHL. 

Jiménez Espriú aclaró que esto se ha canalizado a las instancias correspondientes “para su análisis y desahogo, dependiendo de su magnitud”.

Acompañado por los subsecretarios de Transportes, Carlos Morán Moguel y de Comunicaciones, Salma Jalife Villalón, dijo que la SCT debe ser una “Zona Libre de Corrupción” como lo indica un cartél que promueve la denuncia de ilícitos dentro de una campaña al interior de la dependencia federal.

Por su parte, Carlos Morán, afirmó que en virtud de haber encontrado “grandes fallas” en los servicios médicos para el otorgamiento de licencias del Servicio Público Federal se suspendió el servicio de los terceros autorizados que había para tal efecto. 

Eran 359 terceros autorizados que realizaban el 93% de los exámenes a operadores. En contraparte, “teníamos 450 médicos y 250 paramédicos que realizaban el 7% de los exámenes (por parte de la SCT solamente), era un negocio absolutamente descarado… había médicos que hacían exámenes cada minuto”.