La temporada de lluvias implica grandes desafíos para el transporte de carga debido a que muchas rutas pueden volverse intransitables, generando desvíos y retrasos en las entregas.
Además, estas condiciones incrementan el riesgo de acuaplaneo, especialmente en zonas con infraestructura vial deteriorada.
Este fenómeno se produce cuando los neumáticos pierden contacto con el pavimento y se deslizan sobre la capa de agua, lo que puede causar la pérdida de control del vehículo.
“La seguridad de los operadores debe ser una prioridad en el transporte de carga, en especial durante la temporada de lluvias y cuando se presentan condiciones climáticas adversas.
Por ello, es esencial contar con una flota en óptimas condiciones que incluya tecnología de seguridad, así como ajustar los planes de operaciones en carretera según el clima”, señala Ernesto del Blanco, CEO de ELAM-FAW TRUCKS México, ensambladora mexicana de transporte de carga pesada.
Ante este panorama, la armadora comparte algunas recomendaciones fundamentales para mitigar riesgos en carretera durante la temporada de lluvias y anticiparse a las interrupciones en la logística terrestre, con el objetivo de evitar pérdidas económicas para transportistas y empresas.
Planificación de rutas y gestión de flotas
Es fundamental que los operadores logísticos monitoreen constantemente los pronósticos meteorológicos y estén preparados para modificar rutas con base en las condiciones del clima. Una planificación flexible permite minimizar retrasos y mejorar la seguridad vial.
Contar con vehículos equipados con sistemas de geolocalización y monitoreo en tiempo real permite anticiparse a zonas de riesgo como deslaves, inundaciones o cierres viales.
Asimismo, los sistemas de comunicación en tiempo real son vitales en casos de emergencia.
Mantenimiento preventivo, tecnología y capacitación
Los camiones de carga que operan bajo condiciones climáticas extremas deben contar con revisiones periódicas, especialmente en sistemas de frenos, neumáticos, limpiaparabrisas y luces para minimizar el riesgo de accidentes.
Las unidades equipadas con sistemas avanzados de frenado, control de estabilidad y monitoreo de presión de neumáticos reducen considerablemente el riesgo de accidentes. Estas tecnologías ayudan a mantener la tracción y el control del vehículo, incluso en caminos mojados o inestables.
Es clave invertir en programas de capacitación para operadores, particularmente para atender protocolos de emergencia. Un conductor bien preparado puede marcar la diferencia en condiciones de lluvia intensa o terreno difícil.
“La seguridad vial es nuestra prioridad. Por ello, ofrecemos una gama de vehículos de carga robustos y eficientes, cuidadosamente seleccionados para adaptarse a las diversas condiciones climáticas y de operación en México.
Cada unidad está respaldada por nuestra red de soporte técnico a nivel nacional, lo que asegura movilidad confiable, protección de la mercancía y bienestar del operador. Además, nuestro servicio de mantenimiento especializado prolonga la vida útil de los vehículos y refuerza la seguridad en cada viaje”, destacó Ernesto del Blanco.




