La industria automotriz  propone al Gobierno Federal una serie de medidas en materia fiscal, financiera, de comercio exterior y revisión de normatividades, entre otras, que contrarresten los efectos del COVID-19.

Ante esta situación, Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA) destacó que la crisis por el COVID-19 traerá consigo incertidumbre relacionada con la permanencia o posibles reajustes en las plantas del sector, que hoy constituye cerca de 980 mil empleos directos y de la que dependen poco más de 3.6 millones de mexicanos.

“La Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA), a nombre del sector -distribuidores y proveedores- y ante el valor fundamental que representan para todos nuestros colaboradores, nos hemos dado a la tarea de definir posibles soluciones que favorezcan salidas positivas ante esta compleja situación.

“Para que estas medidas puedan concretarse, es esencial trabajar en conjunto con las autoridades federales y estatales para impulsar políticas públicas integrales que sumen a la resolución de la contingencia”, advirtó en un comunicado.

De esa manera, el organismo planteó que durante el periodo que dure la contingencia, hizo un llamado a las autoridades correspondiente para fortalecer a l a industria automotriz en su conjunto.

Para impulsar acciones que apuntalen al desarrollo de México, expuso las siguientes iniciativas en comercio exterior:

– T-MEC. Reconsiderar la fecha de entrada en vigor de las Reglamentaciones Uniformes y la Regla de Origen Automotriz, hasta el 1 de enero del 2021, con el fin de darle tiempo a la industria para poder implementar las medidas de esta nueva reglamentación.

– Asegurar la operación continua de las aduanas para garantizar el flujo de mercancías de importación y exportación.

– Se requieren medidas que ayuden a reactivar al mercado interno, por lo cual se solicita que se refuercen las medidas regulatorias a la importación de vehículos usados y vehículos ilegales, que son alto riesgo para el círculo de valor de la industria.

– Apoyo financiero a la cadena productiva. Esto, a través de créditos blandos, a pequeñas y medianas empresas de la cadena de proveedores, pertenecientes al sector manufacturero, con el fin de estabilizar la operación de cada uno de ellos, quienes suman alrededor del 85%de empleos que genera la industria en el país.

En la parte de reglamentaciones, demada cambios a las Normas Oficiales Mexicanas:
– Acordar un calendario razonable para su revisión, con el fin de enfocarse en estos momentos en los principales desafíos que estamos enfrentando como país.

En incentivos, que previamente feron planteados para reactivar el mercado interno, AMI a nombre del sector, busca.

– Incrementar la deducibilidad en el Impuesto Sobre la Renta hasta 350 mil pesos en la adquisición de vehículos.

– Exentar al menos un año del pago del ISAN.

En materia fiscal, AMIA plantea:

– Apoyar a los colaboradores afectados por los paros técnicos con créditos fiscales por un monto equivalente al 50% de sus salarios.

– Acordar con las autoridades estatales la aplicación de tasa cero de impuesto a sueldos y salarios mientras perdure la crisis.

– En caso de un inevitable reajuste de la plantilla laboral, apoyar con becas a los obreros que sean separados de su trabajo en tanto se recuperan los niveles de producción previos a la crisis.

– Acelerar la devolución del IVA.

– Posponer los términos para la declaración anual de impuestos.

– Reanudar la práctica de la compensación universal.

– Acelerar la depreciación de activos con el fin de promover las inversiones.

Cn estas medidas que se plantean a corto y mediano plazo, AMIA propone firmar un Acuerdo Nacional entre el sector y el gobierno “para que en conjunto podamos hacer frente a esta recesión global y nacional, detonada por el COVID-19”.