El Buen Fin 2025 se perfila como el mayor termómetro para medir la madurez de la infraestructura logística mexicana
De acuerdo con SimpliRoute, la eficiencia logística ya no depende únicamente de la distancia recorrida o la cantidad de rutas, sino de la efectividad con la que cada compañía gestiona su última milla: precisión, sustentabilidad y rentabilidad; un reto durante el Buen Fin.
La plataforma proyecta que los vehículos que utilizan su tecnología recorrerán 288.8 millones de kilómetros durante 2025. Su modelo de planificación ha permitido evitar 31,253 toneladas de CO₂ y ahorrar 18.6 millones de litros de combustible, impulsando operaciones más sostenibles en un año marcado por el incremento del comercio digital.
“El Buen Fin no es una fecha de descuentos, es una prueba de estrés para toda la infraestructura logística del país”, señaló Álvaro Echeverría, CEO de SimpliRoute.
En ese contexto, explica que la rapidez dejó de ser un valor agregado para convertirse en una exigencia competitiva, las empresas deberán demostrar su capacidad para cumplir tiempos de entrega, minimizar errores y mantener sus operaciones sin interrupciones.
E-commerce incrementa presión
Para la edición 2025, la Asociación Mexicana de Venta Online (AMVO estima que 7 de cada 10 consumidores comprarán igual o más que en años anteriores. En 2024, el comercio electrónico alcanzó cerca de 30 mil millones de pesos, reflejando la consolidación digital del país.
Este crecimiento incrementa la demanda de unidades de reparto, optimización de rutas y coordinación entre centros de distribución.
SimpliRoute advierte que las empresas que no logren adaptarse pueden enfrentar costos logísticos hasta 30% mayores y pérdida de reputación por entregas tardías.
En México, 78% de los compradores digitales dejaría de adquirir productos de una marca tras una mala experiencia de entrega, lo que convierte la logística en un elemento decisivo de competitividad.
Última milla, pilar de competitividad
Durante 2025, SimpliRoute ha gestionado en promedio 217,416 rutas diarias, evidencia de la creciente dependencia del e-commerce, paquetería y bienes de consumo de la última milla.
“Cada ruta optimizada es una historia de eficiencia y de compromiso con el medio ambiente y la economía local”, añadió Echeverría.
Más allá de la tecnología, la industria avanza hacia modelos de planificación basados en datos reales, capaces de anticipar congestión vial, robos o saturación de capacidad.
“Mover más no siempre es mejor; lo inteligente es mover solo lo necesario con el menor impacto posible”.




