La electrificación de las flotillas corporativas está en marcha. Sin embargo, el reto va más allá de incorporar unidades eléctricas: se trata de planificar la transición considerando infraestructura, operación y costo total de propiedad (TCO).
En México ya hay mayor disponibilidad de vehículos eléctricos, gradualmente se ha incrementado la infraestructura de carga, así como la necesidad de controlar los costos operativos. Ante ese panorama, más empresas evalúan cómo integrar esta tecnología dentro de su estrategia de movilidad.
Element Fleet Management, empresa especializada en administración de flotillas y movilidad corporativa, identifica algunos aspectos que marcan esta nueva etapa.
Avances para la electrificación de flotas
- La oferta de vehículos eléctricos continúa ampliándose. La Agencia Internacional de Energía (IEA) estima que durante 2026 se venderán cerca de 23 millones de vehículos eléctricos, equivalentes al 28% del mercado mundial. Para América Latina, se proyecta un crecimiento de 45% en las ventas durante este año, impulsado principalmente por Brasil y México.
- La infraestructura es tan importante como los vehículos. El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) estima que la electrificación del parque de vehículos ligeros en América Latina requerirá inversiones cercanas a 1,500 millones de dólares en infraestructura de carga hacia 2050. También destaca que el éxito de los proyectos de electrificación depende de planificar de forma conjunta la adquisición de unidades, la infraestructura de carga, la capacidad de la red eléctrica y la escala de operación, ya que estos factores determinan tanto la viabilidad técnica como los costos del proyecto.
- Costos de operación. El más reciente Monitor de Movilidad Eléctrica de OLADE subraya que el desarrollo de la electromovilidad no debe medirse únicamente por el número de vehículos en circulación, también debe considerar su capacidad para generar beneficios económicos. Actualmente, la movilidad eléctrica representa ahorros cercanos a 1,157 millones de dólares anuales en combustibles para América Latina, lo que refuerza la importancia de analizar los costos operativos durante todo el ciclo de vida de la flotilla.
- La prioridad es administrar el costo total de propiedad. El Global Fleet and Mobility Barometer 2026 revela que 66% de las empresas ya opera vehículos electrificados o prevé incorporarlos en los próximos tres años.
Esta visión se fortalece con los hallazgos de la IEA, que muestran que en aplicaciones de carga pesada, el Total Cost of Ownership (TCO) de los camiones eléctricos ya puede ser más de 10% menor que el de un vehículo diésel equivalente gracias a menores costos operativos.
Visión integral
“Cada proceso de electrificación requiere una visión integral que considere las necesidades de operación, la infraestructura de carga y el costo total de propiedad durante todo el ciclo de vida de la flotilla.
Una planeación adecuada permite que las empresas obtengan el mayor valor de su inversión y construyan una estrategia de movilidad preparada para el crecimiento del negocio”, señaló José Bello, vicepresidente de ventas y director comercial de Element Fleet México.
La electrificación de las flotillas continúa avanzando conforme aumenta se fortalece el ecosistema que las hace viables. Aunque, las organizaciones obtienen mayores beneficios cuando la transición se acompaña de una planeación integral, permitiendo que la movilidad eléctrica contribuya de manera sostenible a los objetivos del negocio.




