En un mercado donde la electrificación avanza a velocidades distintas y las tecnologías conviven en las calles, elegir un vehículo ya no depende únicamente de su precio o autonomía: entender qué hay debajo del cofre se está convirtiendo en una decisión estratégica para las flotas.
Según la Agencia Internacional de Energía (IEA), las ventas mundiales de vehículos eléctricos superaron los 20 millones de unidades en 2025, un crecimiento de alrededor de 20% frente al año anterior. Para 2026, la proyección de ventas es de 23 millones de unidades.
Ante este panorama, TIP México y la EMA impartieron una capacitación sobre las diferencias entre tecnologías electrificadas y la importancia de analizar su eficiencia, costos y desempeño de acuerdo con el uso real de cada unidad.
“El reto de la transición está en entender qué tecnología hace sentido para cada operación y cómo incorporarla de manera eficiente a una estrategia de flota. Desde TIP México buscamos acompañar a las empresas en esa evolución, con alternativas que les permitan tomar decisiones de movilidad con una visión de largo plazo”, señaló Guillermo Llantada, director de Calidad y Clientes de TIP México.
Electrificación no es una sola tecnología
Uno de los principales mensajes del encuentro fue que no todos los vehículos electrificados ofrecen los mismos beneficios.
- Mild Hybrid (MHEV): utiliza un sistema eléctrico de 48V como apoyo al motor de combustión y puede generar mejoras de eficiencia de aproximadamente 3% a 5%.
- Full Hybrid (HEV): combina un motor de combustión y uno eléctrico, con mejoras de eficiencia estimadas entre 5% y 10%, dependiendo de la tecnología y las condiciones de conducción.
- Plug-in Hybrid (PHEV): cuenta con una batería de mayor capacidad que permite recorrer parte de los trayectos en modo eléctrico. Su desempeño depende en buena medida de que la unidad se cargue regularmente.
- Eléctrico (EV) y Range Extender (REEV): utilizan la propulsión eléctrica como elemento central y pueden alcanzar eficiencias de alrededor de 90% a 95%, de acuerdo con la tecnología y las condiciones de operación.
“La conversación debe partir de la eficiencia, no solamente de la tecnología. Para conocer el desempeño real de un vehículo es necesario analizar sus características técnicas, el tipo de uso que tendrá y las condiciones en las que operará. No existe una solución única para todas las necesidades de movilidad”, comentó Eugenio Grandio, presidente de la EMA.
La eficiencia también se traduce en costos

El costo total de operación (TCO) puede ser un factor determinante para definir qué tecnología conviene a cada flota.
Durante el análisis se presentaron referencias de costo energético de aproximadamente $0.50 por kilómetro para un vehículo eléctrico cargado en casa, y de $0.88 por kilómetro en carga pública, frente a cerca de $3 por kilómetro para un vehículo a gasolina.
Aunque estos valores dependen del modelo, consumo, tarifa eléctrica, precio del combustible y patrón de uso, la diferencia puede adquirir una dimensión relevante cuando se multiplica por los kilómetros recorridos por una flota completa.
Elegir con base en la operación, no solo en la autonomía
Los vehículos eléctricos pueden presentar diferentes resultados dependiendo del ciclo de prueba utilizado, entre ellos EPA, WLTP y CLTC, por lo que las cifras no siempre son directamente comparables.
Para las empresas, la pregunta más importante no necesariamente es cuál vehículo tiene mayor autonomía, sino cuántos kilómetros necesita recorrer realmente la unidad durante una jornada normal.
Con esta visión, TIP México busca ofrecer información clave a las empresas que busquen incorporar nuevas tecnologías de movilidad, mediante soluciones de arrendamiento y administración de flotas, incluyendo alternativas para vehículos eléctricos e híbridos.
Porque para una flota, electrificar no significa simplemente cambiar gasolina por electricidad: significa elegir la tecnología correcta para cada operación.




