Los combustibles sintéticos renovables abandonaron, hace tiempo, la fase de investigación básica. Técnicamente hablando, ya es posible fabricarlos y los incentivos podrían provenir de las cuotas de combustible, compensando los ahorros de CO₂ contra el consumo de la flota y la certeza de planificación a largo plazo.

La empresa considera que la electromovilidad podría ser una solución para disminuir las afectaciones climáticas, aunque la demanda es lenta y “alrededor de la mitad de los vehículos que estarán en la carretera en 2030 ya se han vendido, la mayoría con motores de gasolina o diesel”.

Los vehículos heredados también deberán desempeñar su papel en la reducción de las emisiones de CO₂. Un camino para lograr esto es con combustibles sintéticos renovables.

Bosch señala que ya se fabrican combustibles sintéticos renovables. Primero, aplican la electricidad generada a partir de fuentes renovables para obtener hidrógeno del agua. Luego agregan carbono. Finalmente, combinan CO₂ y H₂ para producir gasolina sintética, diesel, gas o queroseno. Insta Bosch a agilizar combustibles sintéticos renovables-Magazzine del Transporte

El proceso de producción es viable, pero falta capacidad. Tiene que ampliarse rápidamente para satisfacer la demanda.

Como su nombre lo indica, los combustibles sintéticos renovables se fabrican exclusivamente con energía obtenida de fuentes renovables como el sol o el viento. En el mejor de los casos, los fabricantes capturan el CO₂ necesario para producir este combustible del aire circundante, convirtiendo un gas de efecto invernadero en un recurso.

Esto crea un ciclo virtuoso donde el CO₂ emitido por la quema de combustibles sintéticos renovables se reutiliza para producir nuevos combustibles. Los vehículos en la carretera, cuando funcionan con combustible sintético, son, en última instancia, climáticamente neutros.

La producción de combustibles sintéticos sigue siendo un proceso costoso. Los combustibles sintéticos renovables serán considerablemente más asequibles cuando se amplíen las capacidades de producción y se reduzca el costo de la electricidad generada a partir de fuentes renovables.

Los estudios actuales sugieren que se puede lograr un costo de combustible puro de entre 1.20 y 1.40 euros por litro (excluyendo cualquier impuesto especial) para 2030, y tan poco como un euro para 2050. La desventaja de costo de estos combustibles en comparación con los combustibles fósiles podría reducirse significativamente si el valor se atribuyó a la ventaja medioambiental de los combustibles sintéticos renovables.

El hecho de que sean compatibles con la infraestructura actual y la tecnología automotriz les da una ventaja sobre otros sistemas de propulsión alternativos.