Carlos Alberto Treviño Medina, director general de Petróleos Mexicanos, reconoció que el robo de combustible a Pemex representa pérdidas por cerca de 30,000 millones de pesos al año y que la estrategia que realiza la empresa con diferentes autoridades municipales y estatales funciona lentamente.
 
El funcionario señaló que ese «flagelo» afecta principalmente a los estados de Puebla, Hidalgo y Guanajuato. Destacó también que con las estrategias para combatir estos actos delictivos se han recuperado 14 millones de litros de combustible robado, se han clausurado más de 100 estaciones de servicio que no acreditaron la legalidad de los hidrocarburos y se han resguardado 6,600 vehículos.
 
El director de Pemex destacó la competitividad que ha logrado la empresa productiva del estado a raíz de la Reforma Energética y actualmente cuenta en su infraestructura con 74 terminales de almacenamiento y distribución propias, más de 1,500 pipas y servicio de otras del sector privado, dos complejos petroquímicos y nueve centros procesadores de gas.
 
Por su lado, Eduardo Sánchez Hernández, coordinador general de comunicación social de la Presidencia y vocero del Gobierno de la República, subrayó que «tras casi ocho décadas de mantener el monopolio de la exploración, producción, refinación y venta de hidrocarburos en el país, hoy Pemex es flexible para adaptarse a un complejo entorno de negocios en el mercado abierto».
 
Añadió que el programa Compliance, una estrategia de integridad corporativa basada en los nueve códigos de ética y conducta que regulan las actividades de Pemex fomentará un ambiente de negocios con altos estándares éticos en el que Pemex, sus socios, proveedores y clientes, puedan generar el mayor valor para los mexicanos.