La política arancelaria de Estados Unidos bajo la administración Trump ha colocado a México en el centro de un escenario económico complejo. Un entorno impredecible reduce el crecimiento, eleva la inflación y mina la confianza empresarial, con un efecto particularmente fuerte en países estrechamente vinculados al comercio estadounidense como el nuestro.
Christian Bürger, senior advisor de la compañía de seguros de crédito y cobranza de Atradius, comentó que el impacto no es homogéneo: sectores como la manufactura y la automotriz están en primera línea. La cadena de valor automotriz de Norteamérica —donde piezas y componentes cruzan varias veces la frontera antes del ensamblaje final— se enfrenta a mayores costos y riesgos de disrupción.
Estimaciones
La producción automotriz mexicana podría caer alrededor de 1.7 % en 2025 debido a los nuevos gravámenes. En un círculo vicioso, la menor inversión empresarial, la reducción de márgenes y el encarecimiento de insumos amenazan con elevar la morosidad y los riesgos de insolvencia, según el análisis de Atradius.
Recordó que los incrementos en los aranceles van desde el 10 % hasta gravámenes del 50% en acero y aluminio y del 25 % en productos que no cumplen con el T-MEC, lo cual amenaza directamente a sectores clave de la economía nacional.
En su artículo “Tarifas arancelarias y la incertidumbre socavan el crecimiento mundial”, puntualizó que se estima que el PIB de México podría sufrir una contracción de hasta 1.7 puntos porcentuales, llevándolo a un estancamiento efectivo.
Por otro lado, el Banco de México, en su más reciente Reporte sobre el Sistema Financiero, coincide en que la incertidumbre externa ya está conteniendo la inversión y el consumo interno, incrementando riesgos financieros y limitando la planeación de largo plazo.
México muestra una resiliencia notable
En 2024 alcanzó un récord histórico de exportaciones por más de 617 mil millones de dólares, mientras que la inversión extranjera directa creció 10 % en el segundo trimestre de 2025, con la manufactura como motor según el INEGI.
El fenómeno del nearshoring continúa atrayendo plantas y proyectos de inversión en sectores estratégicos, consolidando al país como un polo relevante para las cadenas globales de suministro. No obstante, la volatilidad arancelaria obliga a las empresas a blindar su flujo de caja y fortalecer sus estrategias de gestión de riesgo.
Daniel Llano, Director Comercial de Atradius México, comentó: “La incertidumbre no se puede evitar, pero sí se puede gestionar. Las empresas que anticipan escenarios y protegen sus cuentas por cobrar están en mejor posición para sostener su crecimiento, incluso en entornos adversos”. Esta visión resulta clave para compañías mexicanas que, mientras buscan aprovechar las ventajas del nearshoring, se enfrentan también a un entorno internacional incierto.
En ese mismo sentido, subraya: “Hoy más que nunca, el acceso a información de riesgo y la protección frente a impagos se han convertido en herramientas estratégicas para las compañías mexicanas que quieren mantener su competitividad internacional. La clave no es esperar a que pase la tormenta, sino aprender a navegar en ella”.
Es así como México se encuentra entre los riesgos derivados de la volatilidad arancelaria y las oportunidades que ofrece su integración regional y la relocalización de cadenas productivas.
En ese contexto, contar con aliados especializados en análisis y gestión de riesgo se convierte en un factor diferenciador para asegurar no solo la supervivencia, sino el crecimiento sostenido de las empresas mexicanas, indicaron los especialistas.




