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Del nearshoring a la continuidad operativa: el nuevo reto industrial del Bajío

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El crecimiento manufacturero del Bajío, derivado del Nearshoring, eleva la demanda de servicio técnico, refacciones y soluciones que permitan reducir paros y mantener la productividad de las plantas.

Después de concentrar esfuerzos en atraer inversiones, ampliar plantas y fortalecer su capacidad productiva, la región enfrenta ahora otro desafío: contar con la infraestructura técnica necesaria para mantener las operaciones funcionando de manera continua.

Ante este contexto, la decisión de adquirir maquinaria industrial ya no depende únicamente del precio, rendimiento o características del equipo.

Para las empresas con procesos continuos, factores como la disponibilidad de refacciones, la cercanía de los centros de servicio, los tiempos de respuesta y la posibilidad de contar con equipos de respaldo adquieren un peso cada vez mayor.

“En una operación industrial de 24 horas, el valor de una máquina también se mide por la rapidez con la que puede volver a producir. Contar con técnicos cercanos, refacciones disponibles y equipos de respaldo convierte el servicio posventa en una herramienta directa de productividad”, afirmó Luis Jorge Pons, director de Estrategia de Vegusa Maquinaria.

Según la compañía, a medida que aumenta la producción, también crece el impacto potencial de una interrupción. Una falla en un equipo puede detener una línea de producción y generar efectos en proveedores, operadores logísticos y clientes que forman parte de la misma cadena de suministro.

“Tener maquinaria de alto desempeño es solo una parte de la ecuación; el cliente también necesita saber cuánto tardará en recibir atención, si la pieza está disponible y qué alternativa tendrá para continuar trabajando durante una reparación”, explicó Pons.

Por ello, la continuidad operativa debe incorporarse desde la selección de los equipos. Entre las medidas que pueden adoptar las compañías se encuentran establecer inventarios mínimos de refacciones, programar mantenimientos preventivos fuera de los periodos de mayor actividad, identificar maquinaria crítica y definir mecanismos de sustitución ante posibles fallas.

Infraestructura de servicio se vuelve estratégica

En este sentido, Vegusa Maquinaria ha fortalecido su presencia en el Bajío mediante sucursales, talleres, venta de refacciones, mantenimiento y renta de equipos.

La firma anunció además una inversión superior a 150 millones de pesos para ampliar su capacidad operativa en la región, con proyectos en León, Querétaro y Aguascalientes.

El objetivo es responder a una necesidad que trasciende la venta de maquinaria: acompañar a las empresas durante toda la vida útil de sus equipos y reducir el tiempo asociado a paros no programados.

La estrategia requiere también una mayor coordinación entre plantas, parques industriales y proveedores, respaldada por indicadores como tiempos de atención, disponibilidad de componentes, cobertura técnica y capacidad de respuesta.

Para la empresa, la zona Bajío ha demostrado su capacidad para consolidarse como uno de los principales polos manufactureros de México. El siguiente paso será fortalecer el ecosistema que sostiene esa producción.

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