Más del 20% del blindaje que circula en México no cumple con los requerimientos mínimos éticos, ya sea por falta de regulación o por provenir del mercado negro
El Consejo Nacional de la Industria de la Balística (CNB) hace un llamado a reforzar la ética, la transparencia y el cumplimiento normativo en los servicios de blindaje, especialmente ante el incremento de familias, negocios y empresas que buscan soluciones de protección confiables.
Leopoldo Cerdeira, delegado de la Comisión de Blindaje Automotriz del CNB, destacó la importancia de confirmar la certificación emitida por la autoridad:
“Todo vehículo blindado legalmente debe contar con un certificado de blindaje y un código QR asignado por la Dirección General de Seguridad Privada. Son documentos esenciales que acreditan que el proceso fue realizado por una empresa autorizada y con materiales certificados. Validarlos es la mejor forma de evitar fraudes”.
Blindaje arquitectónico
El blindaje arquitectónico también enfrenta nuevas exigencias ante el crecimiento en la protección de viviendas. El CNB señaló que las empresas formales deben ofrecer procesos claros, documentados y con trazabilidad completa, desde el material instalado hasta las zonas reforzadas en la propiedad.
René Rivera, presidente de la Comisión de Blindaje Arquitectónico del CNB, destacó que esta transparencia es vital:
“Las familias buscan proteger sus viviendas y requieren información confiable. Una empresa formal debe entregar una bitácora detallada, explicar cada etapa y mantener convenios de confidencialidad. La transparencia es clave para que el usuario tenga claridad y confianza”.
Blindaje corporal
El CNB alertó que gran parte del blindaje corporal que circula en redes sociales y mercados informales presenta inconsistencias entre lo que se factura y lo que realmente se entrega, incluyendo materiales usados o caducados que representan un riesgo directo para la vida.
Ignacio Baca Torres, presidente de la Comisión de Blindaje Corporal, recomendó realizar verificaciones estrictas:
“Es indispensable comparar la información técnica con la factura y con el proceso reportado por la empresa. Si algo no coincide o se vende por debajo del costo promedio, casi seguro se trata de material sin procedencia fiable, usado o caducado. Ese tipo de productos pone en riesgo la vida”, puntualizó.




