Los cambios extremos de clima representan un gran desafío para la industria alimentaria. Estas condiciones imprevisibles exigen una participación compartida en toda la cadena de frío e inversiones en tecnología para garantizar la calidad de los productos.
Adaptarse a estas variaciones climatológicas extremas requiere mucho más que termómetros.
Las empresas que invierten en tecnología e innovación dentro de su cadena de frío tienen mayor capacidad para anticiparse a fallos, reducir desperdicios y garantizar la calidad de sus productos, incluso en los días más calurosos del año.
Soluciones más efectivas
- Monitoreo continuo: El uso de soluciones IoT para mantener la cadena de frío alimentaria permite rastrear la temperatura de forma continua a lo largo del trayecto y en cada punto de almacenamiento.
- Capacitación constante: El personal debe estar preparado para manejar productos sensibles y responder de forma adecuada ante contingencias o fallas operativas.
- Prevención y planificación operativa: En temporada de calor, es fundamental acortar los tiempos de carga y descarga, optimizar trayectos logísticos y revisar vehículos antes de cada envío para asegurar condiciones térmicas adecuadas.
A estas prácticas, se suman las innovaciones tecnológicas que fortalecen al transporte refrigerado como los empaques calificados, diseñados para garantizar la estabilidad térmica de los productos sensibles.
Estos empaques funcionan aunque no se cuente con una flota refrigerada, ya que incorporan materiales aislantes que ofrecen alta eficiencia con menor impacto ambiental, así como sistemas de monitoreo de temperatura en alimentos.
El reto de mantener la cadena de frío en alimentos perecederos para evitar desperdicios, cuidar la calidad de los productos y garantizar la seguridad del consumidor exige corresponsabilidad.
Toda la industria, desde agricultores hasta los retailers, debe asumir su parte en garantizar condiciones óptimas para el consumidor final, lo que implica mantener la cadena de frío en alimentos desde el origen hasta el punto de venta.
“El reto va más allá de mantener fresco un producto; se trata de proteger su integridad nutricional, su inocuidad y, en última instancia, la confianza del consumidor”, señala Carlos Humberto Infante y Loya, fundador y presidente del consejo de administración de Kryotec.





