Remolques Lozano celebró 70 años de historia acompañado de familiares, colaboradores, clientes, transportistas y representantes de la industria, en una noche que permitió mirar hacia los orígenes de la compañía, reconocer el legado construido durante siete décadas y, al mismo tiempo, plantear los retos de una nueva etapa.
La empresa regiomontana conmemoró siete décadas de trayectoria en la industria del transporte mexicano, refrendando un legado basado en la calidad, la palabra cumplida y las relaciones de largo plazo, mientras proyecta crecimiento de doble dígito y nuevas soluciones para las necesidades futuras del autotransporte.
La historia comenzó el 31 de agosto de 1956, cuando don Óscar Lozano Cantú inició un pequeño taller dedicado a la reparación de cajas estadounidenses. Las condiciones de las carreteras mexicanas plantearon entonces una necesidad: desarrollar equipos capaces de responder a las exigencias del transporte nacional.
De aquel taller surgió una empresa familiar de origen regiomontano que evolucionó hacia el desarrollo y fabricación de soluciones para el transporte, respaldadas por ingeniería y mano de obra mexicana.
A lo largo de la celebración, conceptos como honestidad, calidad y palabra cumplida fueron recurrentes para explicar la permanencia de Remolques Lozano y las relaciones construidas con clientes, proveedores y colaboradores durante siete décadas.

Un legado que representa también una responsabilidad
Para María Lozano Chapa, presidenta del Consejo de Administración de Remolques Lozano e hija de don Óscar Lozano Cantú, alcanzar este aniversario representa tanto orgullo como responsabilidad.
Al recordar el pequeño taller que inició su padre en 1956 y observar la dimensión alcanzada por la compañía, destacó el compromiso de continuar representando a la industria del norte del país y, particularmente, de acompañar al transporte como una actividad fundamental para el crecimiento de México.
La directiva señaló que la permanencia de los valores inculcados por su padre se ha conseguido a través del ejemplo y de enseñanzas transmitidas desde la infancia.
De cara a las siguientes generaciones, identificó tres elementos fundamentales que deberán permanecer en la organización: la unión del equipo, el respeto al ser humano y el respaldo a los colaboradores.
María Lozano también reconoció especialmente a los transportistas, quienes todos los días enfrentan los retos de las carreteras mexicanas y hacen posible el movimiento de mercancías de norte a sur del país.

Innovación para acompañar al transporte del futuro
El aniversario coincide también con una nueva etapa para la compañía bajo la Dirección General de Adolfo Paniza Stanziola, quien destacó que alcanzar siete décadas implica, principalmente, asumir un compromiso con clientes, proveedores y colaboradores.
“El reto es seguir creciendo, seguir siendo grandes y seguir estando entre los números uno de México”, señaló.
Para conseguirlo, Remolques Lozano trabaja actualmente en el desarrollo de diseños más aerodinámicos, ligeros y resistentes, buscando simultáneamente reducir costos y entregar mayores ventajas operativas a sus clientes.
La visión, explicó Paniza Stanziola, no se limita a atender las necesidades actuales. La compañía observa los cambios tecnológicos que podrían transformar al transporte durante los próximos 10 o 15 años, incluyendo una mayor automatización de las operaciones y las entregas.
Ante este escenario, Remolques Lozano busca acompañar la evolución de sus clientes y elevar continuamente sus propios estándares para ofrecer productos cada vez más competitivos.

Crecimiento de doble dígito y manufactura mexicana
La estrategia hacia los próximos años contempla además un objetivo relevante: mantener crecimientos de doble dígito año con año.
Más que establecer una cifra definitiva sobre el tamaño que deberá alcanzar la compañía, Paniza Stanziola destacó que el propósito es construir un crecimiento sostenido y honrar el legado recibido.
La apuesta se mantiene sobre una característica que ha acompañado a Remolques Lozano durante su historia: la manufactura nacional.
El objetivo, explicó el Director General, es entregar al mercado “un producto hecho en México, con manos mexicanas, con ingeniería mexicana, que está a la altura de productos internacionales”.
Esta combinación entre legado e innovación será uno de los ejes de la siguiente etapa de la compañía.

Seis décadas creciendo junto a Trayecto
La celebración también permitió dimensionar el valor de las relaciones de largo plazo que Remolques Lozano ha construido dentro del autotransporte.
Jorge Alberto Casares López, Director General y Presidente del Consejo de Administración de Trayecto, compartió que la relación entre ambas compañías se remonta aproximadamente a 60 años y ha trascendido el vínculo tradicional entre cliente y proveedor.
“Ha sido una relación más que de cliente-proveedor, ha sido de verdaderos socios”, señaló.
Casares López recordó que ambas organizaciones han atravesado diferentes crisis y han buscado soluciones de manera conjunta.
“Nunca hemos sentido que estamos en una negociación; siempre estamos del mismo lado de la mesa buscando soluciones en conjunto para el transporte”, afirmó.
La exigencia operativa de Trayecto también ha impulsado una colaboración permanente alrededor de tecnología y producto, agregó el directivo, quien reconoció la capacidad de Remolques Lozano para responder a sus observaciones y desarrollar soluciones conjuntamente.
Para Casares López, la permanencia de esta alianza encuentra también sustento en la calidad alcanzada por el fabricante mexicano.
“Su calidad es a nivel mundial, por eso estamos con ustedes y seguiremos con ustedes en el largo plazo”, expresó.

70 años siempre en movimiento
La conmemoración reunió también a autoridades y representantes de la comunidad, quienes reconocieron el impacto económico y social generado por Remolques Lozano a lo largo de su trayectoria.
Durante la noche se recordó la capacidad de la empresa para atravesar crisis económicas, devaluaciones, transformaciones regulatorias y cambios en la propia industria sin abandonar los principios establecidos desde su origen.
Asimismo, se realizó la entrega de una placa conmemorativa por los 70 años, que posteriormente ocupará un espacio en el nuevo edificio de Remolques Lozano.
Para la compañía, el aniversario representó así no solamente una oportunidad para mirar hacia 1956, sino para agradecer a las generaciones de trabajadores, clientes, proveedores y transportistas que han acompañado su crecimiento.
Setenta años después de aquel pequeño taller, Remolques Lozano inicia un nuevo capítulo con el desafío de conservar los valores que dieron origen a la compañía mientras eleva sus estándares de innovación, competitividad y crecimiento.
Una historia de manufactura mexicana que, como definió la propia empresa durante la celebración, busca mantenerse siempre en movimiento.




