Carencia y mal estado de la infraestructura carretera, falta de proveedores eficientes, crecimiento de la inseguridad y aumentos en los precios de los combustibles, son algunos de los factores externos que impactan en los costos de autotransporte de las empresas.

Carlos Oropeza Guichard, director de proyectos de Miebach Consulting México, explica que el costo del transporte como parte del costo total de la cadena de suministro depende de cada industria y de los tramos recorridos, pero en promedio oscila de entre un 3% a un 12%, lo que indica que existen diferencias entre sectores y también áreas de oportunidad para optimizar estos costos.

Explica que el impacto mayor se da en el combustible, en el mantenimiento y en los operadores. Asegura que mediante una planeación adecuada de gestión de transporte, una compañía puede tener ahorros conservadores en sus costos que van desde un 8% hasta un 30%.

Lo anterior, expresa, dependerá de la realización de un buen diagnóstico, es decir, de la evaluación de sus estructuras de costos y tarifas, así como el desempeño de entregas, buscando áreas de oportunidad y factores que tienen que ver con la productividad.

Metodología
El directivo recomienda a las compañías llevar a cabo una revisión y planeación adecuada del transporte, a través de etapas y analizar tarifas para buscar la estructura de costos, entendiendo los flujos, rutas y aspectos de productividad y de mercado.

En primer lugar, aconseja identificar las áreas de productividad, sincronizar mejor a los proveedores para disminuir kilómetros recorridos vacíos, realizar licitaciones, evaluar alternativas de consolidación y de reparto, entre otros fatores.

El tiempo de duración del periodo de diagnóstico dependerá de la complejidad de la operación de cada organización: tamaño, operaciones, volúmenes. Puede abarcar entre 1 a 2 semanas, según de la disponibilidad de la información requerida.

Los datos a revisar, son: volúmenes, orígenes, destinos, tipos de mercancías y unidades de transporte que se utilizan, tamaños, costos actuales por fletes de transporte (se segmenta entre transporte primario y secundario). Este análisis sirve para que la empresa tome acciones que se identifican, acciones prontas que se pueden priorizar e implementarse de forma inmediata.

En la segunda etapa, se realiza un modelado de alternativas donde se aterriza cómo pueden alcanzarse los resultados. Tiene una duración promedio de entre dos a seis semanas. Implica todo un rediseño de la estrategia logística, desarrollar alternativas que generen beneficios que sean tangibles.

La última fase, la de implementación de las mejoras propuestas, podría durar desde una a cuatro semanas, dependiendo de la operación de la empresa. Implica diseñar un plan de acción con tareas específicas, asignar responsables, definir posibles tiempos, de tal manera que la compañía tenga un proyecto llave en mano para implementase en el momento que lo considere oportuno y que todas las mejoras propuestas en la etapa dos se puedan capitalizar y empezar a concretarse.

Advierte que más allá de los posibles ahorros que se pueden lograr, que van entre un 8% y hasta el 30% de los costos específicos del transporte, la implementación de este plan genera también beneficios en el tema de la productividad y niveles de servicio, las rutas alcanzan mayor eficiencia, se reducen los viajes vacíos y se logra un mejor cumplimiento de entregas a tiempo y completas.