Este sector que en 2018 se consolidó como el 14vo productor de acero del mundo, con una producción anual de 20.2 millones de toneladas de acero, está listo para la nueva forma de trabajar en el país y hacia el exterior.

La Cámara Nacional de la Industria del Hierro y el Acero (Canacero), ante la importancia de la industria y de cara a la pandemia por el COVID-19, afirmó que las empresas que la integran están preparadas para laborar bajo la nueva realidad, salvaguardando la salud de las plantillas laborales.

Para ello, informó el organismo que agrupa a todas las empresas productoras y transformadoras de acero en México, se han reforzado e implementando protocolos precisos, sanitizando de forma frecuente áreas de trabajo y transporte; además de tomar la temperatura en los accesos, uso de cubrebocas en todo momento y seguir con el distanciamiento social en las áreas operativas y comedores.

Además se está dando prioridad al trabajo remoto, a la par de colaborar y apoyar a las comunidades donde se ubican las organizaciones integradas a la Canacero, mediante equipos médicos, elementos de bioseguridad y refuerzos hospitalarios, “para que junto a la cadena de valor sea posible producir todo lo que necesitamos”.

Reiteró que en México se requieren productos en los hospitales, en los hogares, para cuidar a los que lo necesitan con techos; en la producción de alimentos enlatados para conservarlos; vehículos para transportar materiales e insumos, entre otras actividades en materia de construcción como puentes y carreteras.

“Esta es la nueva forma de trabajar, hoy más que nunca se requiere del acero, sabemos que para frenar a México se necesita mucho más que una tempestad y la industria del acero estará presente para mejorar la vida de todos los mexicanos”, afirmó el organismo.

El sector siderúrgico de México, que contribuye con el 2.1% del PIB nacional, es el primer consumidor de gas natural y el tercero en electricidad para el sector industrial. Emplea a alrededor de 672 mil personas de forma directa.

A nivel región, en el primer trimestre del 2020, de acuerdo con la Asociación Latinoamericana del Acero (Alacero), que integra a más de 60 empresas de 19 países y que producen más de 60 millones de toneladas anuales, el acero crudo cayó 8%, mientras que los productos laminados disminuyeron un 3 por ciento.

Ante el COVID-19, señaló que este sector en Latinoamérica ha registrado los efectos negativos de la crisis económica global , derivado del paro de plantas de manufactura en diversas industrias como la automotriz y de autopartes.