Para combatir el comercio ilegal y el robo de combustibles en toda la cadena de suministro, que incluye a productores, almacenadores, distribuidores y estaciones de servicio, el uso de tecnologías avanzadas permite ahora marcar los hidrocarburos con sustancias que son detectables en análisis de pureza de esos combustibles líquidos.

La empresa SGS destaca la imposibilidad de que un consumidor note a simple vista que el combustible ha sido adulterado o diluido, por cual es necesario recurrir a una tecnología que no altera de ninguna manera las propiedades, composición o rendimiento de los productos que se “marcan” y que garantiza la integridad de los combustibles.

Los marcadores moleculares de combustibles no tienen el único fin de validar la procedencia lícita del combustible, sino que también son utilizados en varios países de Europa y  Estados Unidos como “sellos de calidad”, ya que permiten detectar cualquier alteración al producto e incluso la mezcla de productos de marcas diferentes, que es la columna vertebral de varios programas de protección de marca.

Desarrollar los sistemas de gestión, detección y/o aplicación de los marcadores no es tarea fácil. Elegir la molécula adecuada implica que la empresa o un conjunto de empresas tengan reuniones y definiciones de alcances sobre lo que se busca, así como que la compañía especializada en marcaje determine la molécula más inviolable conforme a las características particulares de los productos a marcar, así como el mejor sistema de detección que permita determinar la trazabilidad de cada gota de combustible marcado.

Este tipo de acciones pueden desarrollarse en conjunto con los gobiernos para tener mejores resultados, como sucedió en Colombia y Brasil con asesoría de SGS.

Estos programas de integridad con marcadores de combustibles permiten certificar todas las actividades, además, verifican la pureza de los combustibles distribuidos dentro del territorio nacional. En caso de identificar malas prácticas, se proporciona evidencia trazable y objetiva para fines de procesamiento.

El desenlace natural de la implementación de programas como este trasciende no únicamente a los gobiernos para combatir el ilícito, sino también a los consumidores finales al tener la certeza sobre la calidad del producto que están recibiendo en sus vehículos.