La sustentabilidad se basa en tres principios: el impacto ambiental, el impacto económico y el sentido social, por lo cual el Gas Natural Vehicular (GNV), es la mejor opción para impulsar la transición que permita reducir los niveles de contaminación.

El GNV es un combustible más barato y ecológico que, si bien no elimina al 100 por ciento las emisiones, si las reduce significativamente, genera ahorros a los usuarios y empresas, lo que permite renovación o ampliación del parque vehicular.

Andrés Bayona, presidente de la Asociación Mexicana de Gas Natural Vehicular, GNC, GNL y Biogás (AMGNV), mencionó que, revisando los consumos actuales, con un programa de conversión a GNV durante los próximos 10 años se alcanzará el 10% del parque automotor mexicano, hoy cercano a 45 millones de vehículos.

Brasil es uno de los países que puede ponerse como el mejor ejemplo, tiene más de 20 años de experiencia en el GNV, circulan casi dos millones de vehículos con este combustible y hay más de mil 800 estaciones para su recarga en el país.

Por su lado, los autos eléctricos tienen una sustentabilidad media en materia ambiental, pues si bien no emiten emisiones de GEI, el desecho de las baterías de litio es todavía contaminante.

En el sentido económico no son sustentables, pues actualmente sus precios son muy elevados. Existe la posibilidad de subsidiar la creación de electrolineras o los precios de los autos eléctricos, aunque estas propuestas podrían crear un impacto económico en el resto de los sectores.

Los ahorros con la utilización del GNV son inmediatos y prácticamente la conversión al uso de este combustible se paga sola. Además, en el apartado social, es seguro y no contamina mantos freáticos.

La conversión de automotores de diferentes tipos al GNV es una apuesta sustentable para reducir las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) para proteger el medio ambiente.